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viernes, mayo 30, 2008

Gays contra lesbianas: un punto personal

Despues de publicar un comentario al respecto en este post que vi, se me ocurrió postearlo aquí a ver que les parece:
Creo que hay de todo. En lo personal, tengo una amiga lesbiana a la que adoro, pues pasamos juntos muchas cosas; juntos pasamos el proceso de construir nuestra identidad, y ambos salimos del closet uno con el otro de una manera algo curiosa: en la universidad todos pensaban que eramos novios, pues nos tratabamos muy tiernamente. Y de pronto un buen dia nos sinceramos, y esto nos unió mas. Ahora estamos algo separados (el mismo paso de la vida), y es una mujer a la que quiero mucho.
Claro, no siempre es así; no siempre nos tenemos porque caer bien forzosamente hombres y mujeres para que todo vaya bien.
En lo personal, trato a las mujeres lo necesario, tengo amistades de la escuela, las cuales son muy lindas, pero solo es en el aspecto escuela y de vez en cuando un cafe. Ellas son heterosexuales. Mismo caso con dos conocidas que son lesbianas.
Muchas lesbianas se quejan de que les llamamos de cosas, y si, no dire que no. Pero ellas tambien tienen pegado el marica, joto, mayate, lilo, leandro y otros términos.
Ademas, muchas de ellas (al menos las que yo he visto) son muy llevadas con los chavos, hasta que les llenan la bolsa de piedras, y como es natural explotan.
Ahora, en el aspecto de la misoginia, yo hay veces en que si llego a enloquecer por algunas actitudes de las féminas. Un ejemplo, es que muchas no quieren que las ayudes, ellas pueden solas. Y el dia en que no lo hacen,. te reclaman porque no eres caballero con ellas. No entiendo; ¿somos o no somos? Igual muchas lesbianas se quejan de que nosotros somos unos patanes con ellas, y hacen lo mencionado arriba. Creo que la mujer trae cargando muchos traumas atávicos, los cuales todavia refleja en algunas actitudes que tiene. Algo ha ayudado la liberación femenina, pero falta mucho camino por recorrer.

domingo, septiembre 16, 2007

Preguntas comunes sobre orientación sexual

¿Qué es la orientación sexual?

La orientación sexual es una atracción constante hacia otra persona en el plano emotivo, romántico, sexual o afectivo. Es fácil diferenciarla de otros componentes de la sexualidad, incluso del sexo biológico, la identidad del género (el sentimiento psicológico de ser hombre o mujer) y el papel social que conllevan los géneros (tales como adhesión a ciertas normas culturales relacionadas con el comportamiento femenino o masculino).

La orientación sexual existe en torno a un continuum, que abarca desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad absoluta e incluye diversas formas de bisexualidad. Las personas bisexuales pueden sentir una atracción sexual, emotiva y afectiva hacia ambos sexos. Las personas que sienten una orientación homosexual se denominan gay (tanto hombres como mujeres) o lesbianas (solamente para referirse a las mujeres).

La orientación sexual es diferente del comportamiento sexual porque se refiere a los sentimientos de una persona y a la imagen que tiene de sí misma.

¿Qué factores condicionan la orientación sexual de una persona?

Existen varias teorías sobre los orígenes de la orientación sexual: hoy día la mayoría de los científicos considera que la orientación sexual es probablemente el resultado de una compleja interacción de factores ambientales, cognitivos y biológicos. En la mayoría de las personas la orientación sexual se determina a una edad muy temprana. En estos últimos tiempos también se ha podido comprobar que la biología, incluso los factores hormonales genéticos o innatos, desempeña un papel importante en la sexualidad de las personas. En síntesis, es importante reconocer que probablemente existen diversos motivos que explican la orientación sexual de una persona y que éstos son diferentes en cada caso.

¿La orientación sexual es una opción?

No, los seres humanos no pueden escoger ser homosexuales o heterosexuales. Para la mayoría de las personas, la orientación sexual se define al comienzo de la adolescencia, sin necesariamente pasar por una experiencia sexual. Si bien tenemos la opción de actuar, o no, en relación a esos sentimientos, los psicólogos no consideran que la orientación sexual sea un acto consciente que podamos cambiar a voluntad.

La orientación sexual es diferente del comportamiento sexual porque se relaciona con los sentimientos y la auto-imagen. En su comportamiento las personas deciden expresar, o no, su orientación sexual.

¿Se puede cambiar la orientación sexual con terapia?

No. Si bien la mayoría de los homosexuales lleva una vida exitosa y feliz, algunos, a menudo bajo coerción por parte de sus familias o de grupos religiosos, desean cambiar su orientación sexual por medio de la terapia. Sin embargo, la realidad es que el homosexualismo no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no se puede cambiar.

No obstante, cuando los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales solicitan ayuda de un psicoterapeuta, no necesariamente es para cambiar su orientación sexual. Ocasionalmente, los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales procuran asistencia psicológica para poder asumir su propia sexualidad, o para buscar estrategias que los ayuden a lidiar con el prejuicio, pero la mayoría de las veces cuando necesitan ayuda de la psicoterapia es por los mismos motivos existenciales que los heterosexuales.

¿Qué sabemos de las llamadas "terapias de conversión"?

Algunos psicoterapeutas, que practican lo que denominamos terapias de conversión, señalan haber logrado un cambio en la orientación sexual de sus clientes -de homosexual a heterosexual. Sin embargo, al examinar con mayor precisión dichos informes, observamos varios factores que nos hacen dudar de sus resultados. Por ejemplo, muchos de estos informes provienen de organizaciones cuya perspectiva ideológica repudia la homosexualidad. Además, sus conclusiones carecen de fundamentación. Por ejemplo, no le dan un seguimiento temporal a sus resultados con miras a la presentación de un informe, tal como se hace comúnmente para corroborar los resultados de otras intervenciones.

La (Asociación Norteamericana de Psicología) observa con cierta inquietud este tipo de terapias y su posible impacto perjudicial sobre los pacientes. En 1997, El Consejo de Representantes de la Asociación adoptó una resolución reafirmando la oposición de los profesionales ante la homofobia en los tratamientos y explicando los derechos que tienen los clientes a un tratamiento libre de todo prejuicio y a la autodeterminación. Cualquier persona que se somete a terapia para ahondar en los asuntos relacionados con su sexualidad tiene derecho a recibir dicho tratamiento en un entorno profesional imparcial, libre de todo prejuicio impuesto por la sociedad.

¿La homosexualidad es una enfermedad mental o un problema emocional?

No. Los psicólogos, psiquíatras y otros psicoterapeutas concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad, un trastorno mental o un problema emocional. En más de 35 años de investigaciones científicas imparciales y bien diseñadas, se ha podido demostrar que la homosexualidad, de por sí, no está relacionada con trastornos mentales o problemas emocionales o sociales.

En una época se consideró a la homosexualidad como un trastorno mental porque los profesionales de esa disciplina y la sociedad contaban con información tendenciosa. En el pasado, los estudios sobre homosexuales, lesbianas y bisexuales, se concentraban exclusivamente en las personas bajo tratamiento psicoterapéutico, lo que daba un sesgo a sus conclusiones. Cuando los investigadores comenzaron a analizar la información relacionada con personas que no estaban bajo tratamiento, se dieron cuenta de inmediato que el concepto de la homosexualidad como enfermedad mental era falso.

En 1973, La (Asociación Norteamericana de Psiquiatría) corroboró la importancia de las nuevas investigaciones sobre el tema y quitó a la homosexualidad del manual oficial que contiene la lista de enfermedades y trastornos mentales. Dos años más tarde la adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas Asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental.

¿Las lesbianas, los homosexuales y los bisexuales pueden ser buenos padres?

Si. Los estudios realizados comparando niños de padres homosexuales con los de padres heterosexuales no han encontrado ninguna diferencia de desarrollo entre estos dos grupos de niños en los siguientes cuatro ámbitos críticos: inteligencia, adaptación psicológica, adaptación social y popularidad con sus amistades. También es importante señalar que la orientación sexual de los padres no determina la de sus hijos.

Otro mito sobre la homosexualidad es la creencia errónea de que los homosexuales tienen una mayor tendencia a abusar sexualmente de los niños que los heterosexuales. No existen pruebas de que los homosexuales tiendan a un mayor abuso sexual de los niños que los heterosexuales.

¿Por qué algunos homosexuales, lesbianas y bisexuales conversan abiertamente sobre su orientación sexual?

Conversan sobre su sexualidad porque consideran importante para su propia salud mental el poder compartir ese aspecto de sí mismos con otras personas. De hecho, para los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales, el proceso de evolución de su propia identidad está estrechamente vinculado con su adaptación psicológica -cuanto más positiva sea la identidad homosexual, lesbiana o bisexual, más sanos estarán psicológicamente y mayor será su autoestima.

¿Por qué es tan penoso para algunos homosexuales, lesbianas o bisexuales asumir su propia identidad sexual?

Para algunos homosexuales, lesbianas y bisexuales este proceso de asumir su propia identidad sexual es relativamente penoso, para otros no. A menudo las lesbianas, los homosexuales y los bisexuales, cuando se dan cuenta por primera vez que su orientación sexual es distinta a la norma, se sienten atemorizados, diferentes o solos. Esto es aún más patente cuando las personas reconocen su orientación sexual durante su infancia o su adolescencia, lo que ocurre con relativa frecuencia. Según su conformación familiar y su entorno físico, tendrán acaso que luchar contra los prejuicios y la desinformación respecto a la homosexualidad. Los niños y los adolescentes son los más vulnerables a estos efectos nocivos de los prejuicios y estereotipos. Además, también temen ser rechazados por sus familias, amigos, colegas de trabajo e instituciones religiosas.

Algunos homosexuales se preocupan de que si su orientación sexual es conocida pueden perder su trabajo o ser hostigados en la escuela. Desafortunadamente, los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales corren un mayor riesgo de ser agredidos físicamente, o de ser víctimas de actos de violencia, que los heterosexuales. Algunos estudios realizados en California a mediados de los años 90 demostraron que casi un quinto de todas las lesbianas y más de un cuarto de los homosexuales que participaron en las encuestas habían sido víctimas de algún delito violento desencadenado por el odio hacia su orientación sexual. En otro estudio, también realizado en California con cerca de 500 adolescentes, la mitad de los jóvenes admitieron haber sido víctimas de algún tipo de agresión anti-homosexual, desde los insultos hasta la violencia física.

¿Qué podemos hacer para superar el prejuicio y la discriminación que acosan a los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales?

Las investigaciones realizadas hasta ahora han encontrado que las personas con la actitud más positiva hacia los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales, son las que conocen íntimamente a alguno de ellos, sea debido a relaciones de amistad o de trabajo. Es por ese motivo que los psicólogos consideran que las actitudes negativas hacia los homosexuales emanan en general de prejuicios que no están arraigados en experiencias reales sino más bien en ideas preconcebidas y estereotipos.

Por otra parte, es importante, para este grupo de personas así como para cualquier minoría, protegerse de la discriminación y la violencia. Algunos estados del país tipifican como "delito de odio" cualquier acto de violencia basado en la orientación sexual de la persona agredida, y diez de éstos ya han promulgado leyes en contra de la discriminación sexual.

¿Por qué es tan importante que la sociedad esté mejor informada respecto a la homosexualidad?

Si educamos a todas las personas respecto a la orientación sexual y al homosexualismo lograremos reducir los prejuicios. En este sentido es particularmente importante educar a los jóvenes que están descubriendo su sexualidad -que sea homosexual, bisexual o heterosexual. Los temores expresados, según los cuales el acceso a ese tipo de información aumentará el número de homosexuales, no tienen validez. La información relacionada con la homosexualidad no hace que la gente se torne homosexual o heterosexual.

¿Todos los hombres homosexuales o bisexuales están infectados con el virus del SIDA?

No. Este es un mito comúnmente expresado. En realidad el riesgo de exposición al VIH está relacionado con el comportamiento de la persona y no con su orientación sexual. Lo que sí es importante recordar en relación al VIH/SIDA es que puede prevenirse empleando prácticas sexuales seguras y evitando el uso de drogas.

martes, julio 03, 2007

Del pene y sus mitos


Hasta la fecha ha sido difícil para los hombres integrar al pene como cualquier otra parte del cuerpo. Para empezar, en la infancia, por lo general se enseña al individuo a distinguir su pene como algo diferente. Los padres difícilmente permiten que su hijo se "manosee" el pene de la misma manera que se manipula las manos o los pies, y desde esta etapa, todos crecemos creyendo que observar, tocar o manipular el pene, tiene tintes de perversidad o que es un mal hábito. Y por si fuera poco, le otorgan nombres que sustituyan la palabra "pene" como si fuera malo expresarlo. Le llaman pirrín, pajarito, pito, palomita, pija, miembro, tronco, etc.

Muchos adultos pueden superar esta percepción alterada de su pene, otros lo siguen viendo como externo (le llaman amigo o tiene nombre). Si intentáramos remontarnos a las edades tempranas, lograríamos darnos cuenta cómo poco a poco, se va desviando el concepto y la integración del órgano reproductor y dador de placer masculino.

Pensando sin morbo que el pene es una parte más del cuerpo, al igual que los ojos, o la boca o las piernas, nos daríamos cuenta que no es tan difícil hablar de él.

Funcionalmente hablando, el pene es un órgano tubular con una serie de vasos sanguíneos y dos largos conductos que lo atraviesan en toda su longitud y que conocemos como cuerpo cavernoso. En promedio su longitud es de 15.2 centímetros en erección, aunque puede variar mucho en tamaño circunferencia de una raza a otra, y de un hombre a otro. Podemos afirmar que un pene no funcional es aquel que mida menos de 9 y más de 22 centímetros de longitud. Los primeros son catalogados micropenes, ya que no son capaces de mantener una penetración constante. Los segundos son los macropenes, y sus problemas más conocidos son la incapacidad de una penetración completa, y la dificultad para conseguir erecciones firmes.

Esto nos explica que un pene para ser considerado "normal", es aquel que pueda penetrar de una manera óptima y continua, y que además proporcione placer erótico. Por lo que un pene con el tamaño promedio antes mencionado es completamente capaz de estimular tanto el ano (esfínter), como la próstata, localizada aproximadamente 5 centímetros dentro del recto. De hecho con un dedo basta para poder estimular estos órganos.

Comprendamos pues, que psicológicamente hablando, la percepción del pene responde de una manera muy distinta a su funcionalidad. Como comentaba anteriormente aprendemos a creer que el pene tiene poderes sobrenaturales, y se erotiza de una manera descabellada, al grado de creer que un falo grande hace de un hombre "algo más" que un hombre con "tamaño" pequeño. Esta situación ha creado un fenómeno casi mundial, en donde muchos hombres actúan en proporción a su pene. Si un hombre encuentra su miembro más pequeño que el de los demás, puede desencadenar desde inseguridades mínimas hasta complejos estructurados que no les permitan vivir una vida sexual plena.

Ahora, es completamente entendible que el sexo masculino se erotiza con estímulos mínimos, predominantemente el visual. Lo que nos explica el porqué un gran miembro viril es capaz de llamar la atención de cualquiera, momentáneamente.

Si comprendes cual es la importancia real del pene, te darás cuenta que el placer y la vida sexual no sigue su eje exclusivamente. La sexualidad va más allá de esto, y es de vital importancia integrar en el erotismo tu mente y tu cuerpo completo.

martes, mayo 15, 2007

Se sienten discriminados 94% de los homosexuales del pais


El 94 por ciento de los gays y lesbianas mexicanos se sienten excluidos y han reportado actos de discriminación, según dijo hoy en México el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Emilio Álvarez Icaza, citando una encuesta.

El estudio al que se refirió la Encuesta Nacional de Discriminación de 2005, indica también que casi la mitad de la población mexicana no quiere tener como vecino a un homosexual, explicó Álvarez en una rueda de prensa.

En la cita con la prensa, más de 60 organizaciones civiles pidieron al gobierno mexicano que haga oficial el 17 de mayo como día nacional contra la homofobia.

El representante del Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred), José Luis Gutiérrez, dio más datos de distintas encuestas que revelan, dijo, "una homofobia ambiental muy arraigada todavía" en la sociedad mexicana.

Según estas encuestas, el 71 por ciento de los jóvenes mexicanos no apoyaría el otorgamiento de los mismos derechos a las personas homosexuales que a las heterosexuales, y el 42 por ciento declaró que una pareja homosexual no debe tener los mismos derechos que una heterosexual.

En la misma línea, el 58 por ciento afirmó que a una pareja de homosexuales no se le debe permitir contraer matrimonio, citó el funcionario.

El 43 por ciento de las personas homosexuales, continuó, dicen haber sido víctimas de un acto discriminatorio, el 40 por ciento dijo haber sido discriminado en su trabajo por su preferencia sexual y el 76 por ciento declaró que hay discriminación en el espacio laboral.

La experta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Patricia Piñones señaló que uno de los principales problemas sobre la homofobia es la percepción que hay en la sociedad de la misma, ya que, indicó, la sociedad cree que está disminuyendo, pero no es cierto.

Señaló que el 70 por ciento de los homosexuales perciben que la homofobia y la discriminación que sufren ha aumentado en los últimos cinco años.

Añadió que además se está volviendo a internar en clínicas psiquiátricas a jóvenes que confiesan a sus familias no ser heterosexuales.

El director de la revista Letra S, Alejandro Brito, aseguró que en el ámbito escolar, el 40 por ciento de gays tuvo que ocultar sus preferencias sexuales para no ser discriminado, y que el 26 por ciento fue agredido.

En el ámbito familiar, el 16 por ciento fue rechazado por su familia y un porcentaje aún mayor ha sufrido maltrato y violencia intrafamiliar, basado en estudios.

Además, agregó, el 50 por ciento de las personas transgénero sufrió agresiones físicas.
Brito dijo que según la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a 2004 se registraron 337 asesinatos contra homosexuales, lesbianas y personas transgénero.

Del total, sólo quince fueron contra mujeres.

Álvarez Icaza recordó el caso de Raúl Osiel Marroquín, alias "El sádico", detenido en 2006 acusado de estar involucrado en seis secuestros y cuatro homicidios a homosexuales.

Recordó que Marroquín no mostró ninguna clase de arrepentimiento y que el criminal afirmó que sus asesinatos hacían un bien a la sociedad porque "los homosexuales hacen que se malee la infancia" y que estaba convencido de que la sociedad lo exoneraría socialmente.

jueves, abril 12, 2007

Bisexualidad aclarada

Homosexuales y heterosexuales tienden a confundir la naturaleza de la bisexualidad. La idea de que una persona se sienta atraída tanto por hombres como por mujeres puede resultar contradictoria. Sin embargo, muchas de las creencias que existen al respecto tienen poco sustento.
Hay quienes creen que los bisexuales simplemente están pasando por una fase. Ciertamente, algunas personas, pueden tener relaciones con compañeros de su mismo sexo en función de las circunstancias —podríamos llamarlo bisexualidad circunstancial-. Por ejemplo, hombres y mujeres presos pueden adaptar su vida sexual a las circunstancias y mientras están en prisión, mantener relaciones con personas del mismo sexo.
Otros y otras tienen curiosidad sexual y exploran sensaciones sin encuadrarse en los patrones establecidos. Aunque hay gente que dice que no es la libertad el motor de esa búsqueda, sino su orientación sexual y siendo homosexuales o bisexuales que no asumen su condición, necesitan justificar sus preferencias con argumentos filosóficos, asegurando que los que no tienen esas relaciones es por que no se atreven, pero que todos somos en esencia bisexuales...
Hay personas esencialmente bisexuales que pueden sentirse muy limitadas al pensar que sólo debieran sentirse atraídas por uno de los sexos; sus emociones y deseos están dirigidos hacia personas, no importa cual sea sus sexo. Un hombre en consulta explicaba que sus fantasías variaban dependiendo de si su atracción era hacia un hombre o hacia una mujer. Sin embargo, afirmaba que la intensidad de su atracción hacia uno u otra podía ser la misma. Algunos tienden a sentirse un poco más atraídos por los hombres o por las mujeres. Ello no implica que en otras ocasiones, —dependiendo de la persona— dicha preferencia pueda cambiar. ¿Acaso nos gusta siempre lo mismo a todos?
La bisexualidad es una preferencia tan natural como puede serlo la homosexualidad o la heterosexualidad. Un malentendido bastante común es que los bisexuales están confundidos y no consiguen definirse con respecto a sus preferencias sexuales. Es verdad que algunos se pueden sentir confundidos, ante la presión de tener que definirse, como si la bisexualidad no pudiera ser una opción en si misma. Hay muchos bisexuales que tienen su sexualidad muy definida, tanto como los heterosexuales y los homosexuales.
También existe el mito de que los bisexuales no se casan ni se comprometen. En muchos casos de bisexualidad, el individuo centra sus prioridades en las conexiones emocionales que establece con personas de un sexo o de otro. La oportunidad que tienen de encontrar pareja y comprometerse es tan viable como la de cualquier persona homosexual o heterosexual.
Tampoco es cierto que las personas bisexuales sean promiscuas o tengan relaciones sexuales con más personas que el resto. Eso depende del individuo. Independientemente de sus preferencias sexuales.

jueves, diciembre 21, 2006

Cifras sobre homofobia

Homofobia y VIH: dos mounstos que se asocian

A lo largo de los años el término no ha dejado de evolucionar por ampliaciones sucesivas. En 1972, la homofobia se definía como “el miedo a estar con un homosexual en un espacio cerrado”, definición muy restrictiva que quedó rápidamente rebasada en el lenguaje común, como testifica la definición del Pequeño Larousse: “Rechazo de la homosexualidad, hostilidad sistemática hacia los homosexuales”. Ampliando el análisis, Daniel Welzer-Lang ha sugerido una nueva definición. Para él, la homofobia “es, de modo más extenso, la denigración en los hombres de cualidades consideradas femeninas y, en cierta medida, de las cualidades consideradas masculinas en las mujeres”.

La epidemia invisibilizada por la homofobia
Para nadie es un secreto que la epidemia de sida en nuestro país ha diezmado y afectado de manera desproporcionada a la población gay masculina. Sin embargo, pareciera existir un acuerdo general para tratar de invisibilizar esa realidad. Primero imperaron las buenas razones: había que combatir el estigma tan arraigado y extendido entre la población porque falseaba la percepción del problema ("una enfermedad de maricones"), y activaba el odio potencialmente peligroso contra una minoría. Mas tarde se dio por supuesto que la "comunidad" gay estaba más y mejor informada que el resto de la población y que por tanto no era prioritario el trabajo preventivo en dicha comunidad. Luego se institucionalizó la deshomosexualización de la epidemia y se decretó la tendencia creciente hacia la heterosexualización del sida: según los datos, los casos femeninos y de adolescentes se multiplicaban aceleradamente, mientras que el porcentaje de casos homosexuales y bisexuales descendía de manera continua. Presentadas sin una lectura crítica, las cifras epidemiológicas parecen confirmar esa apreciación, sin embargo, la interpretación oficial contiene muchas imprecisiones.

Para empezar, el porcentaje de casos que más se ha incrementado es precisamente el de aquellos en que se desconoce la vía de transmisión; es decir, que no se sabe la forma como se infectaron (en 1994 ese porcentaje alcanzaba al 50 por ciento de los casos acumulados). De los 37,388 casos contabilizados hasta diciembre de 1998, más de 10 mil (29 por ciento) se encontraba en la categoría de no documentados. Según el epidemiólogo José Antonio Izazola, este desconocimiento produce un descenso artificial en el porcentaje de los casos documentados, principalmente en las categorías de hombres homosexuales y bisexuales. Las autoridades epidemiológicas han encontrado una forma de lidiar con este elevado porcentaje de transmisión desconocida: eliminándolo. Para el doctor Izazola, este procedimiento da la impresión errónea de que la epidemia de sida entre hombres con prácticas homosexuales se mantiene estable, cuando en realidad continúa creciendo[1].

De acuerdo con el total de casos de sida acumulados hasta diciembre de 1998, 56.5 por ciento corresponde a las categorías de homo y bisexuales. Pero si tomamos sólo los casos de adultos masculinos esas categorías representan casi las dos terceras partes de los casos (64.8 por ciento). Sin embargo, esas cifras aún se quedan cortas. Algunos epidemiólogos afirman que las prácticas homosexuales son subreportadas. Por tratarse de conductas repudiadas, que no gozan de la aprobación social, muchos hombres callan o niegan sus contactos sexuales con otros hombres. En un estudio coordinado por el ex director del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemológica (INDRE), José Luis Valdespino, se encontró, al corregir dicho subreporte, que del total de casos masculinos de sida, 81 por ciento se deben a prácticas homosexuales y sólo 8 por ciento a transmisión heterosexual[2]. La homofobia tan arraigada en nuestra sociedad ha desvirtuado el verdadero perfil de la epidemia.

Pero a pesar de dicho subreporte, las encuestas epidemiológicas dan a los hombres con prácticas homosexuales la tasa de infección más elevada. Las encuestas centinela practicadas, por la Secretaría de Salud (Ssa) arrojan tasas de seroprevalencia del VIH en ese sector de 15 por ciento. Cifra que contrasta con la manejadas por el Banco Mundial (BM) en su reporte sobre la pandemia de sida, donde se da una tasa de infección para homo y bisexuales mexicanos del 32.7 por ciento, 65 veces más alta que la tasa dada para la población general[3].

El mayor de los fracasos epidemiológicos
De las tres maneras en las que se transmite el virus del sida, las autoridades de Salud han tenido éxito en controlar y reducir la epidemia por transmisión sanguínea. En cuanto a la transmisión perinatal o de madre a hijo, se vive la conyuntura histórica de lograr casi su eliminación, porque se cuenta ahora con las herramientas necesarias. Sin embargo, por lo que toca a la epidemia por transmisión sexual, es evidente que las autoridades de Salud han conseguido un sonado fracaso en su intento por detenerla o siquiera menguarla. Ciertamente modificar comportamientos y hábitos sexuales tan arraigados en las personas resulta mucho más complicado que cerrar bancos de sangre privados o proporcionar tratamientos antirretrovirales a las mujeres embarazadas portadoras del virus. Pero aquí el fracaso se debe más a la equivocada política que se ha seguido para enfrentar el problema, que a su complejidad.

La ausencia de políticas y programas preventivos y de atención dirigidos a los sectores y personas con más probabilidades de contraer y transmitir el virus, es decir, a la población gay y en general de hombres que tienen sexo con otros hombres (y que no se identifican a sí mismos como gay, homosexuales o bisexuales) ha facilitado la expansión del virus en esa población y favorecido su traslado a otros sectores sociales. El porcentaje extremadamente bajo de uso de condón en ese sector de la población masculina (5 por ciento), debe anotarse como un fracaso de la política preventiva del gobierno. En nuestro país jamás se logrará controlar la pandemia de sida si no se logra en primerísimo lugar impactar la epidemia por transmisión homosexual. Sin ello la salud de la población en general seguirá siendo afectada.

Por un diagnóstico confiable de la epidemia
Por todo lo expuesto con anterioridad, las cifras presentadas por las autoridades responsables de la vigilancia epidemiológica no son confiables para conocer la magnitud real de la epidemia de sida en la población gay y en general de hombres con prácticas homosexuales. La interpretación y el análisis que se desprende de las cifras es erróneo. Es necesario elaborar un diagnóstico confiable de la situación actual de la epidemia en ese sector de la población que contemple el subreporte de las prácticas sexuales de riesgo entre hombres y que integre de otra manera en el análisis el elevado número de casos no documentados. Ese diagnóstico debe ser complementado con nuevas investigaciones, estudios y encuestas sobre el comportamiento, la percepción del riesgo, la identidad y el uso del condón en la población masculina a la que nos hemos estado refiriendo. Estudios que identifiquen, además, los principales factores que determinan los comportamientos sexuales de riesgo para, a partir de ahí, diseñar modelos de intervención preventiva eficaces. En ese contexto, habría que revisar la conveniencia de promover y poner a disposición de la población gay el acceso gratuito, voluntario y confidencial a la prueba de detección de anticuerpos al VIH, tomando en cuenta las experiencias en las comunidades gay de otros países que han logrado modificar el curso de la curva ascendente de la epidemia, y en donde la mayoría de las personas infectadas sabe que lo está.

Grave crisis de salud en la población gay
Por el fuerte impacto de la epidemia de sida, la población gay mexicana vive su más grave crisis de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa, en un documento de 1998, que en México "posiblemente hasta un 30 por ciento de los hombres que tienen relaciones sexuales entre ellos están infectados por el VIH"4. Resulta reiterativo añadir que las más altas tasas de mortalidad por sida se dan en este grupo de la población, y si contáramos con la información necesaria añadiríamos a lo anterior el descenso del promedio de vida, los costos por la pérdida de vidas productivas, el sufrimiento acumulado, la discriminación y las violaciones a los derechos humanos para tener el cuadro de desastre completo. A pesar de su gravedad, las autoridades de Salud jamás han reconocido esa situación. El gobierno de la república no ha hecho ningún pronunciamiento en favor, ya no digamos del respeto de los derechos de los ciudadanos gay, ni siquiera ha expresado el más leve mensaje de aliento o solidaridad dirigido a la comunidad gay mexicana. Ningún presidente de la república o funcionario público de elevado rango ha tenido el mínimo gesto solidario.

Una política seria, dirigida a enfrentar los estragos de la epidemia en este sector de la población mexicana debe partir del reconocimiento público de esta grave crisis de salud por parte del gobierno mexicano. Sólo de esta manera, el gobierno estaría expresando su firme voluntad política para actuar al mismo tiempo que fijaría como una prioridad la atención a esa población específica.

De cabeza, la estrategia preventiva del gobierno
Las campañas masivas de prevención en los medios han sido la principal estrategia de las autoridades de Salud para detener la expansión del virus del sida. Estas campañas se han dirigido a poblaciones abiertas: adolescentes, padres y madres de familia, jóvenes, mujeres. La mayoría de los esfuerzos y los recursos se han utilizado hasta ahora para prevenir del riesgo de infección a los grandes sectores de la población con las tasas de seroprevalencia más bajas (entre 0.03 y 0.06 por ciento); es decir que están menos expuestos al virus. En contraste, la atención que se ha dado al grupo de la población más expuesto —el de los hombres con prácticas homosexuales—, cuya seroprevalencia o tasa de infección es la más alta (el promedio es de 15 por ciento aunque en algunas entidades, como el DF, llega a más de 30 por ciento), ha sido prácticamente nula. Las intervenciones educativas y las campañas preventivas diseñadas específicamente para este grupo han brillado por su ausencia. El gobierno ha equivocado su estrategia: para desactivar la pandemia de sida en nuestro país, ha colocado los recursos donde se imagina que está localizada la epidemia y no donde realmente se encuentra. Se afirma con insistencia que "todos estamos en riesgo de infectarnos", lo cual técnicamente es correcto, pero lo que no se dice es que no todos corremos el mismo riesgo. Se calcula que para los homosexuales y bisexuales el riesgo de infección es 400 veces más alto que para el resto de la población5. La estrategia preventiva del gobierno está de cabeza.

Para influir exitosamente en el curso de la pandemia en México es preciso en primer lugar enderezar la política estatal: los esfuerzos y las intervenciones deben dirigirse a los grupos de la población donde se está propagando el virus. Organismos internacionales como el mismísimo BM recomiendan, en una situación de recursos limitados, dar prioridad al trabajo preventivo en los grupos con las tasas de infección más elevadas, como el de las trabajadoras sexuales. En Nairobi y otros lugares de Africa y Asia eso ha dado buenos resultados. El propósito es garantizar mayor eficacia preventiva con los recursos existentes. Las campañas informativas en los medios masivos de comunicación son útiles, desde luego, pero son insuficientes y reportan bajos beneficios si no se acompañan de intervenciones educativas directas que involucren a miembros u organizaciones de las mismas comunidades afectadas. Está demostrado que la labor directa en los llamados core groups (grupos donde se concentra la infección) resulta más eficaz que dirigirse a la población dispersa. En México, una de las prioridades del trabajo preventivo debe estar con los hombres con prácticas homosexuales. (Un aspecto que la epidemia de VIH ha revelado es lo extendido de estas prácticas en nuestro país y en América Latina.) Este año, Conasida echó a andar la primera campaña de prevención dirigida a la población gay, coordinada y apoyada por algunas organizaciones de lucha contra el sida. Sin embargo, aunque se trata de un primer loable esfuerzo, esta campaña, elaborada con recursos de Onusida, aún no es la expresión de una política gubernamental estructurada, y corre el riesgo de quedar en un esfuerzo aislado y sin continuidad por la falta de recursos.

Construyendo un entorno social tolerante
Es un hecho ampliamente documentado que la discriminación a individuos o poblaciones incrementa los riesgos de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En el caso de los homosexuales y bisexuales, esa discriminación social -que adquiere muchas veces rango de persecución- los vuelve muy vulnerables a la epidemia. El rechazo y la desvalorización constante y a todos niveles de la conducta homosexual, empuja a muchos hombres con esa orientación a experimentar su vida sexual en las condiciones más desfavorables para su salud e integridad personal (la clandestinidad, la culpa, el miedo, la amenaza de la violencia, el matrimonio forzado o indeseado, etcétera), que los induce, a su vez, a no tomar precauciones. Esta situación es particularmente dramática para los adolescentes gay que están iniciando su vida sexual. El aislamiento, la ausencia de asideros o posibles apoyos, la baja autoestima, la desconfianza a sí mismos, los expone mayormente al virus. Y aunque conforman el mayor porcentaje de adolescentes infectados, para ellos no hay mensajes ni consejos ni recomendaciones en la campaña más reciente de las autoridades dirigida precisamente a la población adolescente.

En un clima de represión y discriminación resulta muy difícil que prosperen programas de prevención que pretendan modificar hábitos y conductas de riesgo. Por ello es necesario fomentar la creación de atmósferas y entornos sociales favorables a la tolerancia y el respeto a la diferencia a través del apoyo al desarrollo comunitario, de campañas antidiscriminatorias, del fomento a las acciones afirmativas y la creación de un marco jurídico que garantice la no discriminación. A pesar de lo evidente que resulta esa situación, el gobierno no ha hecho nada en esa dirección para modificar el clima social represivo que obstaculiza la labor preventiva. Esa omisión podría repararse en parte con la creación de lugares de encuentro comunitario donde los adolescentes gay puedan relacionarse con sus pares en un ambiente amistoso y de confianza que facilite la comunicación y el intercambio de información entre ellos y con sus propios progenitores. Los adolescentes gay necesitan de los servicios comunitarios para fortalecer su capacidad de tomar decisiones y hacerlas más consistentes.

En un estudio elaborado por la organización Lambda, de Colombia, se encontró que las personas homosexuales aceptadas por su entorno social tenían más probabilidades de protegerse de la infección por VIH que otras que no lo eran (en el primer caso, el uso del condón fue de 73 por ciento; y en el segundo, de 47 por ciento)[6].

Una de las claves del éxito de los programas preventivos dirigidos a grupos específicos de la población es la participación comunitaria. En Brasil, por ejemplo, el gobierno ha integrado a las organizaciones gay a los programas de atención a esa comunidad con muy buenos resultados.

Capacitación contra la homofobia
Una de las acciones que mayormente contribuye a crear un entorno social favorable al trabajo preventivo y de lucha contra la epidemia es el combate a la homofobia (esa enfermedad caracterizada por el odio irracional y exacerbado a las personas con diferente orientación sexual) en las instituciones educativas y de salud, sobre todo aquellas encargadas de atender a las personas afectadas por el sida. En los programas cotidianos de capacitación dirigidos al personal de salud y a los maestros de educación básica debe incluirse el tema de la homofobia y la discriminación por orientación sexual, o realizar talleres de sensibilización sobre esos mismos temas con el fin de disminuir los estragos y las funestas consecuencias que conllevan. Está comprobado que la homofobia y la discriminación institucionalizadas reducen la eficacia de los programas de prevención del sida.

Luego de más de tres lustros de la epidemia del VIH en nuestro país, existe una enorme deuda por saldar con la población más afectada: la población homosexual, a la que, además de negarle derechos ciudadanos, de confinarla a la clandestinidad y al terreno del pecado y del desprestigio social, se le responsabiliza de propagar el virus a otros sectores sociales.
A los gays se les acusa de promiscuidad cuando ni siquiera se les reconoce el derecho de expresar en público el más mínimo gesto de afecto. Es tiempo de abandonar la hipocresía y enfrentar los costos sociales, económicos y de salud causados por la homofobia.


1 José Antonio Izazola, et al. "Transmisión homosexual del VIH/sida en México". Salud Pública de México, volumen 37, núm. 6. Noviembre-diciembre de 1995.
2 José Luis Valdespino, et al. "Epidemiología del VIH/sida en México; de 1983 a marzo de 1995. Ibid.
3 World Bank, 1997. Confronting AIDS. Public Priorities in a Global Epidemic. Oxford University Press.
4 Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA. Onusida /OMS. Junio de 1998.
5 Jorge Saavedra. Letra S, salud, sexualidad, sida. Junio 5 de 1998.
(Alejandro Brito. Tomado de Letra S número 35, junio de 1999)
icono de la Jornada Mundial de Lucha contra la Homofobia.

lunes, diciembre 18, 2006

De adicciones a adiccines...

¿Cómo puedo detener mi obsesión por el sexo? El cibersexo, me impide relacionarme adecuadamente, y me afecta emocionalmente. Cuando estoy así, pienso en realizar el acto sexual continuamente, veo a las personas como objetos sexuales y me avoca a la infidelidad, cuando mis ideas son contrarias a esto.
Por mucho tiempo a esta situación se le llamó "Adicción al sexo". En la actualidad se le conoce como "Deseo Sexual Hiperactivo", el cual consiste en la búsqueda compulsiva de la satisfacción física y psicológica, por medio del placer sexual. Es algo así como escapar de los problemas con el sexo. No existe mucha diferencia con las otras adicciones, en donde los individuos tienen como única finalidad el bienestar personal.Este síndrome se identifica fácilmente ante la imposibilidad de controlar la actividad sexual, convirtiéndose esta, en el eje de la vida y olvidando las otras dimensiones que conforman "una vida completa", llámese trabajo, familia, relaciones interpesonales, etcétera.
Los síntomas que mencionas son completamente comprensibles. Utilizar Internet, ver a las mujeres como objeto sexual, ser infiel, y en general hacer cosas que no van de acuerdo con tus principios, son factores que hacen que te des cuenta de que "algo no esta bien". Vale la pena comentar que estas desagradables experiencias tienen que ver con la educación, de tal forma que, durante tu desarrollo existe un patrón a seguir, una meta por cumplir, en donde las reglas sociales te muestran que debes llevar una vida que cumpla con los propósitos aprendidos a lo largo de la vida. Y si comparas tus ideales con tus actos sexuales, no vez que tengan ninguna concordancia. Obviamente es en cierta forma "normal" que te sientas angustiado e inconforme con tu modo de vida.
Debes saber que el comportamiento sexual compulsivo se origina en la mente, en donde las fantasías sexuales y los pensamientos eróticos se convierten en engañosas salidas a problemas laborales, relaciones rotas, baja autoestima o insatisfacción personal. Las personas con este problema sienten vergüenza ya que con frecuencia el problema termina por saberse, y es lógico, ya que hay que mentir para poder sobrevivir sin problemas.Por esto, te aconsejo una terapia psicológica o sexual, para investigar cual es la causa que te orilla a llevar este tipo de comportamientos, seguramente es por alguna carencia que no es de tipo sexual. Lo óptimo es buscarla y darle arreglo, de esta manera podrás darte cuenta que la sexualidad no es el único medio para obtener placer personal, sino que también hay otras dimensiones en la vida que tienen suma importancia en la calidad de vida de las personas.

miércoles, noviembre 08, 2006

De la metreada

“Dos miradas se encuentran… se observan una y otra vez, de momento cambian de dirección pero regresan a los ojos del otro… se revisan cada detalle, la vista recorre la cara, el pecho, las manos, las piernas, los pies, en fin… todo!... se coquetean, la señal está presente… la distinguen, sólo falta hablar para saber que quieren lo mismo… Son dos hombres, no se conocen pero saben que en el ultimo vagón del metro, entre estación y estación, pueden ligar ó algo más…”

Los escenarios diarios en el Sistema Colectivo Metro son bastante comunes… gente apurada, fastidiada; tumulto; mezcolanza de olores; vendedores ambulantes en los pasillos; cantantes. Pero otros personajes también forman parte del mosaico citadino… son los homosexuales, que buscan pareja ó sexo en el metro…

Y es que es tan fácil ligar ó encontrar sexo en el Metro de la Ciudad de México… que sería imposible averiguar cuantas historias pasionales cobran vida día a día, por los vagones y estaciones del subterráneo de esta ciudad… ya que a todas horas y prácticamente en cualquier estación se puede aprovechar el viaje para “algo más” que simplemente transportarte…

Pues de lunes a viernes por la tarde, más comúnmente en la Línea 1 que va de “Pantitlan” a “Observatorio” entre las 1pm y 4pm, de la estación “Insurgentes” a “Zaragoza” (Dirección “Pantitlan”), en el vagón de hasta “atrás”… se puede encontrar fácil y rápidamente, sexo y ligue…

En la estación del Metro “Zaragoza” (Línea 1), por el último vagón, en la parte de hasta atrás (dirección “Observatorio”) entre las 3 y 6 de la tarde es un punto de encuentro clave para “ligar”…

Lo mismo sucede entre las 6 y 8 de la noche… cuando desde la estación “Pino Suárez” hasta la Terminal “Pantitlan”, igualmente se puede encontrar toda clase de aventuras eróticas y pasionales…

Si vives en la concurrida Ciudad de México, y eres amante de la adrenalina y el erotismo sexual… no puedes dejar de vivir estas experiencias y aventuras que se suscitan día a día, en el ultimo vagón del metro, de la Línea “Rosa” del metro de la Ciudad …

miércoles, octubre 11, 2006

La version "premium" del homosexual

El termino gay para referirse a los homosexuales en general esta de moda, esto debido a que conlleva todo un estilo de vida: apariencia, moda, estatus social, cultura, sitios de encuentro y diversión. Pero, ¿Qué pasa con aquellos homosexuales que no encajan en este perfil o que no les agrada? No por eso dejan de ser tambien gays. Sin embargo, sufren el rechazo de toda la masa, el peso discriminante del colectivo LGBTTT es muy fuerte, aunque, curiosamente, se pedezca de lo mismo ante la sociedad.
¿Porqué nos cuesta tanto trabajo aceptar a un chico homosexual que no sigue las modas, por ejemplo? ¿En qué difiere de nosotros? Solo en gustos, dirian algunos, y tienen razón. Pero, lamentablemente, el peso homogeneizante del grupo, no permite muchas veces la libre acción de todos sus individuos.
A título personal, no creo seguir ninguna moda, tendencia, o corriente; creo que para eso tengo cerebro, para decidir que quiero vestir, escuchar, leer, hacer, estudiar. Y esto, muchas veces es causa de conflictos con la gente que me rodea, proque no entienden mis gustos. Mis amigos gays no entienden como me pueden gustar los automóviles, si eso es raro.
Y soy tan homosexual como ellos.
Para cerrar, creo que de verdad deberiamos ser incluyentes, aceptar que existen diversidad de gustos en todos lados, y que no por ser homosexual, te tiene que gustar la moda, o Madonna, que hay un universo de cosas que nos pueden gustar.

miércoles, septiembre 27, 2006

Discriminación y bifobia

Discriminación y Bifobia
por Myriam Brito Domínguez
Las y los bisexuales que hemos sentido el rechazo de gays y lesbianas sabemos que dentro de su concepción deberíamos ser blancos o negros, homosexuales o heterosexuales. Ellos no entienden que su estigmatización hacia nosotras y nosotros, su bifobia, también nos lastima como a ellos la homofobia. Angélica Ramírez Roa. “De las dicotomías y los estigmas”. Las visiones prejuiciadas acerca de la bisexualidad tienen consecuencias e implicaciones muy graves y problemáticas para las personas que asumen esta preferencia sexual. Entre éstas se pueden considerar el rechazo personal o de grupo, la marginación, invisibilización, y discriminación. Se debe considerar que la discriminación, en tanto que fenómeno y problema social, se encuentra atravesado por múltiples y complejos elementos como la interrelación entre actores y grupos sociales, dinámicas de poder y dominación, los contextos en los cuales se desarrolla, entre muchos otros.
La pregunta ¿por qué se discrimina? no tiene una respuesta fácil o sencilla. Robyn Ochs, una importante teórica bisexual anglosajona, sostiene que debemos considerar elementos como los privilegios sociales que se generan entre grupos sociales, la construcción de estereotipos, el sentido de pertenencia y cohesión de grupo que produce una división entre el “nosotros” y los “otros”, así como la visibilidad o invisibilidad de las minorías (Ochs, 1996: 218-219). Ampliando este punto, la discriminación se conforma a partir de elementos simbólicos presentes en la cultura, los cuales moldean las identidades a nivel individual y colectivo, ésto implica que es un fenómeno social y no un proceso natural.
Una característica central de la discriminación son las actitudes de desprecio basadas en los prejuicios negativos y del estigma, asimismo está vinculada con relaciones de dominio, y por ello, asimétricas y desiguales, entre personas y grupos. La discriminación es una forma estructural de desigualdad que se da en el plano de las representaciones subjetivas. De acuerdo con Jesús Rodríguez Zepeda “la discriminación puede ser definida como una conducta, culturalmente fundada, y sistemáticamente y socialmente extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto (intencional o no) dañar sus derecho y libertades fundamentales” (Rodríguez, 2004: 19).
Otro elemento que se relaciona con la discriminación son las personas o grupos que son objeto de este desprecio social basado en los prejuicios y los estigmas. Así, existen muchas personas o grupos de personas que se les identifica o asocia, a partir de ciertas características particulares, con ciertos prejuicios negativos y representaciones sociales estigmatizadas, lo cual las coloca en condiciones que se consideran de vulnerabilidad, y esto, a su vez, las expone a tratos discriminatorios. Todo esto hace de la discriminación un mecanismo estructural de exclusión, con implicaciones sociales, políticas y económicas de largo y profundo alcance.
Para el caso de las personas con una preferencia bisexual, se produce un fenómeno que se conoce como “doble discriminación”, el cual tiene que ver con el tipo de relaciones y dinámicas sociales que las y los bisexuales mantienen con el (pretendido) mundo heterosexual, por un lado, y con las personas y en los grupos lésbico-gays, por el otro. “Las/los bisexuales frecuentemente son vistos por gays y lesbianas como individuos que poseen privilegios que ellas y ellos no tienen, y también son vistos por muchos heterosexuales como amorales, hedonísticos/as esparcidores de enfermedades y destructores/as de familias. Esta “doble discriminación” de parte de heterosexuales y de las comunidades lésbicas y gays casi no es reconocida o admitida como una verdadera fuerza de opresión externa, pero esta opresión es real y tiene muchos efectos dañinos en las y los bisexuales” (Ochs, 1996: 217). Esta doble discriminación forma parte de dinámicas complejas de poder y dominación, de las cuales se puede dar cuenta con el término de bifobia. Este concepto está basado necesariamente en el de homofobia, el cual hace referencia a “la creencia en la superioridad inherente de un solo modelo de amor y por ello, al derecho a dominar y hacer temer por los sentimientos de amor hacia un miembro del mismo sexo” (Ochs, 1996: 221). Sin duda, la homofobia afecta y lastima tanto a mujeres y hombres homosexuales como a bisexuales, pues todas y todos padecen las consecuencias de un sociedad y una cultura heterosexista, intolerante y discriminatoria. Sin embargo, la bifobia subraya esta doble dinámica, en la cual, las y los bisexuales no sólo experimentan dinámicas de desprecio en el mundo heterosexual, sino también, en y desde los espacios lésbicos y gays; las cuales, se debe agregar, son experiencias compartidas, por otra clase de prejuicios, con las personas travestís, transgéneros y transexuales.Respecto de las formas y expresiones de la bifobia, Robyn Ochs plantea las siguientes: negar la existencia de las personas bisexuales y denigrar la bisexualidad como una opción válida de vida; perpetuar el silencio de las/los bisexuales, sobre todo, desde un modelo dominante de sexualidad que exagera y perpetúa las diferencias entre homo y heterosexualidad; la invisibilidad de la bisexualidad, que podemos ver en todo tipo de prácticas y usos cotidianos, también es otra forma de bifobia, ya que si un persona bisexual no se nombra como tal, generalmente será clasificada como lesbiana, gay o heterosexual.
De igual forma, considerar que la “verdadera bisexualidad” solo es aquella que se vive desde el “50-50” (mitad heterosexual y mitad homosexual) y por ello es un ideal difícil de encontrar en la realidad, implica negar la amplia diversidad de formas que puede tener la bisexualidad. También encontramos que las y los bisexuales son más visibles cuando viven relaciones de conflicto y se tiene noticia de ello, lo cual, a su vez, ocasiona que se “confirmen” los estereotipos bisexuales como personas inestables y con problemas de identidad y definición, sin embargo, a las y los bisexuales que tienen vidas no controvertidas, ni conflictivas, no se les pone atención.
La discriminación y la bifobia vulneran la integridad de las personas con una preferencia bisexual, de igual forma que la homofobia a gays, la lesbofobia a las lesbianas y la transfobia a travestís, transgéneros y transexuales. Así, despreciar, negar, denigrar y/o invisibilizar a la bisexualidad, tiene graves implicaciones que afectan directamente la vida de las y los bisexuales, sus derechos y finalmente su humanidad.
Es necesario señalar otras dos dimensiones en las cuales las visiones estigmatizadas sobre la bisexualidad también tienen consecuencias importantes. Una de ellas se refiere a que los prejuicios sobre la bisexualidad afectan la forma en que se hace investigación sobre sexualidad, así como sobre los resultados que se obtienen. Como señala Beth Firestein, las investigaciones de Alfred Kinsey fueron determinantes para cuestionar el modelo dominante de sexualidad, desde el cual la homosexualidad era considerada como una enfermedad, sin embargo, la información que se refería a experiencias y prácticas bisexuales ha sido ignorada por años (Firestein, 1996: 272).
Esta autora, también señala la estrecha relación que este problema tiene con el ejercicio académico y profesional de las psicólogas/os y psiquiatras, ya que, por un lado, tienen una posición privilegiada para perpetuar o ir cambiando las visiones negativas acerca de la bisexualidad, dando o no cierto tipo de información al respecto. Además de esto, la atención médica y psicológica que den a las y los bisexuales está determinada por sus concepciones (prejuiciados o no) acerca de la bisexualidad. “(…) cuando las ciencias sociales perpetúan la reificación de las concepciones dicotómicas de la orientación sexual, ellas/os también refuerzan estereotipos destructivos acerca de las/los bisexuales en toda la sociedad. Su información equivocada, la cual está reforzada por su autoridad como profesionales, contribuye a crear condiciones para promover la discriminación, preocupación continua y desconfianza respecto de las y los bisexuales. Aún más, esta clase de información exacerba las tensiones existentes y sentimientos de alienación que caracterizan las relaciones entre muchos segmentos de las comunidades gays y lésbicas y la emergente comunidad bisexual” (Firestein, 1996: 275). De esta forma, los prejuicios y estigmas acerca de la bisexualidad, que se traducen en prácticas discriminatorias y experiencias marcadas por la bifobia, afectan, en primer lugar, a las personas que asumen una preferencia bisexual, a su vida, sus derechos, sus oportunidades y finalmente a su dignidad humana, sin embargo, también afectan las posibilidades de articular e integrar un movimiento social y político que se organice contra las prácticas e instituciones bifóbicas, homofóbicas, lesbofóbicas y transfóbicas; contra la discriminación, el heterosexismo y el reposicionamiento de la derecha, con todas las implicaciones que ello tiene. Se debe considerar que es muy difícil generar un movimiento social de largo alcance, cuando nos estamos relacionando, desde la desconfianza, los prejuicios y la discriminación.

De mayates y chotos: Diversidad sexual a la mexicana

En todos lados hay bisexuales, y México no es la excepción. Aquí, como en las sociedades latinoamericanas, hay una doble moral que siempre obliga a esconderse a los que son diferentes a lo que dictan las normas morales de la sociedad. En la provincia mexicana a los bisexuales se les llama mayates. Pero, ¿Qué es un mayate? Los mayates son jóvenes que desde chavos empiezan a conocer a los chotos [hombres homosexuales] y a tener relaciones sexuales con ellos, pero al mismo tiempo tienen novia, les gustan también las mujeres. En ese sentido serían bisexuales, pero no se sienten gays. Son hombres. En todo caso, mayates. Aquí hay una doble moral muy marcada, pues en algunas entrevistas que se hicieron a algunos de ellos, y ellos dicen que no se enamoran de los chotos, que solo se divierten con ellos, que no se dejan besar ni penetrar; pero al entrevistar a los chotos dicen que eso no es cierto. Todos saben quien ‘mayatea’ y quien no, y hasta se lo gritan en la calle. Incluso hay mayates que se enamoran de los chotos y reproducen el cuadro machista de las relaciones heterosexuales que tiene en casa, con sus esposas. Al choto le ponen casa, lo protegen, lo celan mucho y al mismo tiempo reconocen que tienen además una esposa. Así es la diversidad sexual mexicana. Que cosas…

martes, septiembre 26, 2006

Bisexualidad, una opción válida

“Si me hago bisexual, mis posibilidades de conseguir pareja se incrementan en un cincuenta por ciento”. Creo que éstas no son exactamente las palabras, pero sí la idea que, con su gracia habitual, ha expresado Woody Allen en relación con la bisexualidad. Resulta curioso su empleo del humor con respecto a esta expresión comportamental de la sexualidad, una de las que suelen provocar mayor rechazo en todos los ámbitos: los heterosexuales la critican como parte de todas las “depravaciones” sexuales; por su parte, los grupos lésbicos y homosexuales la reprueban, pues consideran que expresa una falta esencial de compromiso genérico, que representa la imposibilidad de elegir, tomar partido o salir del closet. Blanco de una intolerancia unánime (ya existe, para distinguirla, el vocablo bifobia) y rodeada de prejuicios se le conoce poco, a pesar de su extensiva presencia en distintas culturas y sociedades.

La bisexualidad puede definirse como la atracción homosexual o heterosexual que experimenta una persona de manera alternativa. Muchos bisexuales, ante la dificultad de vivir sus preferencias, sugieren una definición menos comprometida: una persona bisexual es aquella que, de acuerdo con sus propias suposiciones, se siente potencialmente capaz de experimentar este tipo de atracción. Los grados son variables: un bisexual puede sentirse más atraído hacia un sexo que hacia otro, hacia los dos en igual medida, o considerar que el sexo de las personas no es importante. Este último caso resulta en particular interesante: en vez de que alguien se sienta cautivado por los hombres o las mujeres, o los hombres y las mujeres, se inclina por una persona en especial, única e irrepetible, sin importar su género. De allí que, contrariamente a lo que se cree, muchos bisexuales pueden mantener relaciones monógamas.

Los matices en su inclinación varían en el curso del tiempo. De acuerdo con los expertos, para que una persona sepa si es o no bisexual, la clave no esta en hacer un recuento del género de las personas con las que ha mantenido relaciones sexuales, sino en preguntarse con quien le gustaría tenerlas realmente. Si se responde que con hombres y mujeres, puede considerar que tiende hacia la bisexualidad. De esta manera se despeja una de las falsas ideas más extendidas sobre esta práctica: no es un estado de confusión en el que la persona no sabe si prefiere a los hombres o a las mujeres, es más bien la certeza de que se siente inclinado por ambos. La bisexualidad es en sí una orientación sexual en forma, una clara toma de partido más allá de lo que piensen los homosexuales y los heterosexuales. Mucho se ha dicho que los bisexuales manifiestan tener esa preferencia para evitar la intimidad o que viven una forma particular de homofobia (ya que se niegan a reconocer su propia homosexualidad encubierta). De este modo, la discriminación es aun mas fuerte y, al carecer de grupos de apoyo, los bisexuales experimentan grandes problemas para expresar su tendencia de una manera abierta. Poco a poco, sin embargo, con el desarrollo de algunos medios de comunicación, como Internet, se ha conformado una comunidad bisexual que este año celebrara sus quintos congresos anuales en Europa y Estados Unidos.

Los asuntos relacionados con la preferencia sexual, que tantos problemas suelen causar (a ellos se les atribuye un importante número de suicidios juveniles en todo el mundo), desaparecerían si todo el género humano fuera hermafrodita, es decir, si cada persona contara con los órganos correspondientes a ambos sexos. Según nos cuenta Platón en El Banquete, esa era la condición inicial de la especie humana: se trataba de criaturas con cuatro brazos, cuatro piernas y los dos sexos. Éstas se revelaron contra Zeus y recibieron su castigo: quedaron separadas por la mitad. Desde entonces, todos buscamos a la parte que nos falta y en eso consiste el amor.

Las figuras del andrógino (mezcla aparente de hombre y mujer) y el hermafrodita fueron relevantes para ciertas culturas antiguas. En Grecia y Asia menor existían ritos especiales de bisexualidad. Los adivinos y chamanes se vestían de mujer. Tiresias, un personaje central de Edipo Rey, fue sucesivamente hombre y mujer (como ocurrió muchos siglos después con Orlando, figura protagonista de la formidable novela fantástica de Virginia Wolf). Ello hizo que quedara ciego y explica sus posteriores dones proféticos

El andrógino y el hermafrodita cautivaron la imaginación de los siglos posteriores y fueron objeto de renovada atención en el XIX: muchos pintores los tomaron como tema de sus obras (Gustave Moreau, los simbolistas belgas, Puvis de Chavannes y Gauguin), varios literatos abordaron la bisexualidad en sus obras (como Marcel Proust en La prisionera y la fugitiva), y la ciencia decidió estudiarlos

En este contexto, Wilhelm Fliess, amigo de Sigmund Freud e inventor de los biorritmos, creyó hallar similitudes sexuales entre hombres y mujeres. Sostenía, por ejemplo, que los hombres tienen un ciclo hormonal muy parecido al de las mujeres: ocurre cada 23 días y el equivalente a la menstruación es un peculiar flujo nasal. Los datos de la embriología confirmaron parcialmente esta hipótesis, que influyo en las ideas de Freud

Como ha ocurrido con la homosexualidad, se ha generado un amplio debate sobre los orígenes de la preferencia bisexual. Una corriente sostiene que esta condicionada por fenómenos culturales y sociales, y podría considerarse una perversión; otra afirma que tiene bases biológicas. La conclusión, como suele ocurrir en estos casos, puede ser que ambos factores intervienen en el fenómeno Resulta curioso saber que la primera persona en usar el término bisexualidad fue Charles Darwin, en su texto de 1868 Las variaciones de los animales y las plantas domesticados, donde afirma que ésta puede explicar la presencia de ciertos rasgos hederitarios: “las características latentes del sexo opuesto pueden transmitirse a las futuras generaciones de la fauna y flora”.

Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, consideraba que, al nacer, todas las personas somos bisexuales y que su identidad (ya sea homo o heterosexual) se construye en los primeros años de vida. En su obra fundamental Tres ensayos de teoría sexual escribió: “Sabemos bien que en todas las épocas han existido, como existen ahora, seres humanos que pueden tomar como objetos sexuales a personas de sexo indistinto, sin que una tendencia interfiera con la otra. Llamamos a esas personas bisexuales […] Pero hemos llegado a saber que todos los seres humanos son bisexuales en ese sentido y que su libido se reparte entre objetos de ambos sexos ya sea de una forma manifiesta o latente”.

La tesis de la bisexualidad “natural” ha sido criticada ácidamente por algunos estudiosos, no exentos de prejuicios morales. Por ejemplo, el psicoanalista Josef Rattner niega que exista algo así: “En otros casos hay la tendencia y se siente la necesidad de satisfacerse sexualmente con ambos sexos, lo que ha dado ocasión a que los autores hablen de ‘bisexualidad’; incluso varias analogías sobre la presencia de órganos rudimentarios del otro sexo en todo organismo y sobre la existencia de hormonas sexuales tanto masculinas como femeninas en el hombre y en la mujer han dado motivo a que se postule la ‘naturaleza bisexual’ del ser humano […]. Esta tesis, que quiere pasar por científico-natural, en el fondo nos parece una mitología sexual: su contribución a la explicación de los fenómenos se reduce a una nebulosa marinería”.

A esta visión se contraponen trabajos como los de Bruce Begemihl, autor del libro Biological Exuberante: Animal Homosexuality and Natural Diversity. Se trata de un compendio enciclopédico que en sus 768 páginas se documentan conductas sexuales poco conocidas de los animales y se distingue claramente la bisexualidad en muchos de ellos.

El fenómeno de la bisexualidad parece responder bien a los planteamientos realizados por el zoólogo y sociólogo Alfred Kinsey, alrededor de 1940. Para elaborarlos se basó en experiencias reales y reacciones psicológicas de una amplia muestra de personas. Mediante detalladas encuestas, halló que las preferencias sexuales son graduales y varían de individuo a individuo. Los grados de su escala, por lo tanto, van de la heterosexualidad absoluta, a la homosexualidad absoluta:

~ Completamente heterosexual
~ Predominantemente heterosexual, y solo incidentalmente homosexual
~ Predominantemente heterosexual, pero con una historia homosexual notable
~ Heterosexual y homosexual en la misma proporción
~ Predominantemente homosexual, pero con una historia heterosexual notable
~ Predominantemente homosexual, y solo incidentalmente heterosexual
~ Completamente homosexual

¿Quién puede tirar la primera piedra? A la luz de estos datos es claro que cualquier persona que esta por encima del cero (0) y debajo del seis (6) puede definirse como bisexual, y que el grado perfecto de la bisexualidad esta representado con el número tres (3). Los investigadores que prolongaron los trabajos de Kinsey encontraron que era mas útil clasificar a las personas si se tomaban en cuenta otras características, como su historia vital y sus sentimientos, pero la visión general de este teórico parece incuestionable.

Sean cuales sean sus orígenes, y aunque tal vez solo exista como concepto, la bisexualidad expresa un anhelo de libertad que los patrones comunes de la sexualidad no pueden satisfacer. El mundo heterosexual ha sido siempre demasiado rígido: asigna identidades, división del trabajo, responsabilidades y papeles sociales. Por su parte, el mundo homosexual tiende a rigidizarse cada vez más. Ambos cuentan con códigos culturales y de conducta muy bien definidos (ropa, formas de alternar, lugares de reunión, iconos, emblemas, ceremonias) que restringen la libertad individual y se oponen a que el sujeto tome decisiones personales.

La bisexualidad escapa a esos códigos: no se sitúa ni en el extremo del matrimonio convencional ni en el del orgullo homosexual. Su juego fascinante y ‘perverso’ remite a etapas primitivas de la humanidad y abre alternativas de duda y autoconocimiento útiles para el desarrollo humano. Pero atención: ser bisexual y ser promiscuo son dos cosas diferentes. Para el segundo, asumir tal condición puede tener un aspecto siniestro: hacer el amor con hombres y mujeres continua e indistintamente. Para el monogamo puede tener un aspecto sublime: amar a una persona determinada y vencer la competencia de toda la humanidad, desearla por aspectos mas profundos y comprometidos que su sexo corporal. En este amor absoluto, el vínculo carnal es importante, pero en un sentido distinto al que habitualmente le asignamos: en el primer plano esta la persona en su integridad, que rebasa los elementos de su cuerpo. Luego viene lo demás.

viernes, septiembre 01, 2006

Parafilias

No se sabe bien a bien de donde vienen. Si se deben a una alteración orgánica, o si se encuentran en raizadas en algun recondito sitio de nuestra mente. Algunos especulan una relación entre nuestra introspectiva conducta parafílica y una lesión en el lóbulo temporal, pero, ¿acaso todos estamos lesionados?.
Ahora bien, la psicologia considera que tales estimulaciones, preferencias y conductas aparecen por lo general en la adolescencia y se refuerzan con el tiempo. Los psicoanalistas las atribuyen a una idea mal digerida del complejo de castracion que nos obliga a complementar la estimulacion sexual con figuras mentales que satisfagan la imposibilidad del incesto.. Un complejo de castracion bien asimilado no es mas que la aceptacion de la interdicción del complejo de Edipo, pero ¿todos nos queremos "echar" a mamá?
Que hay con las mujeres y sus cad vez mas comunes parafilias, ¿se ma nifiestan porque siguen reprochandose la falta de pene?.
Entre si son peras y son manzanas, no nos queda aceptar que son expresiones de la sexualidad. Nada mas.

miércoles, agosto 30, 2006

Inhibiciones sexuales

En ocasiones, hombres y mujeres nos inhibimos en el aspecto sexual. Ello obedece a la formacion cultural que se trae. Frecuentemente lo hacemos por que queremos ser aceptados, no queremos que se nos considere enfermos, incompetentes o deprevados en cuanto al acto sexual. Como bien comente arriba, esto esproducto de la educacion tradicionalista y moralina que se nos inculca en casa, por esto muchos adultos no pueden disfrutar al 100% de su sexualidad
A diferencia de Occidente, en el Oriente se enseña que el sexo es una parte natural, normal y benefica de la vida. Para contarrestar la prigramacion negativa que se nos inculca desde que somos unos niños, seria muy recomendable aprender los preceptos de esta cultura. Para la filosofia oriental una vida sexual feliz es vital para el desarrollo y la plenitud de una relacion, ademas d ser benefico para el desarrollo y la plenitud de una relacion de pareja e individual
La filosofia oriental, no considera la sexualidad como la genitalidad solamente, sino que utiliza todo el cuerpo. Se trata de entregarse en ese momento sin ninguna culpa ni temor, , pero si con toda la responsabilidad.
Algunas inhibiciones son:
  • La primera experiencia sexual
  • Culpabilidad por ejercer la sexualidad
  • Fantasias sexuales
  • Vocabulario sexual
  • Mostrarse desnudo
  • Masturbación
  • Sexo oral
  • Sexo anal
  • Erotismo
  • Monotonia

Para quitarse estas inhibiciones, esnecesario tener una autoestima alta, y estar consciente de que el sexo es una parte intehgral de la vida, y que conbtrariamente a como nos han enseñado, es algo natural, no sucio ni perverso.

martes, julio 25, 2006

La vida gay y sus fases

Gracias a la Lencha, que me recordó un post que quería hacer desde hace algún tiempo pero por algunos incidentes en esta vida (principalmente mi hueva y mi adicción a chatear con Shin en el tiempo en el que uso la computadora) no lo había hecho. Esto es solo un divertimento, no es para tomarse en serio, aunque tenga muchos similares en la realidad.

Fases de la vida gay

Nivel 1: Sospechas de un extraño modo de vida
Un día, de pronto, y sin preguntártelo, te das cuenta que quien te gusta no es precisamente Cristina, la chica mas popular del salón, sino Gustavo, o el renegado del salón. Adoras verlo en las clases de educación física, jugando fútbol, sobre todo cuando se pone esos shorts. Es un portento de masculinidad. Cínico, peleonero, con cara de gandul, pero tu lo ves y “algo tiene que te excita”. En ese momento te confundes, crees que todo será una fase de la adolescencia, así que no le haces caso. Esto pasa con frecuencia en la secundaria, aunque también se suelen dar los casos en la preparatoria

Nivel 2: El amanecer de un nuevo mundo

Después de un tiempo, y hartas reflexiones, te das cuenta de que eres homosexual, gay joto, choto, puto, comevergas, muerdealmohadas o como quieras llamarlo. Para llegar a este nivel, no es necesario pasar por el nivel 1, aunque muchos pasemos por ahí. Puede ser que, como ya pasaste por el nivel 1, ya te hartaste de fingir contigo mismo; “El cuerpo se cansa de fingir” diría una amiga. Puede ser que hayas tenido novia y no te haya gustado, que nunca hayas tenido ningún escarceo amoroso con nadie y que sepas muy bien lo que quieres, o que hayas acabado acostándote con tu “amigo” de la escuela, y que ya quieras definir tu vida. Esto pasa a finales de la preparatoria, principios de la universidad (16-20 años)

Nivel 3: Declaración de intenciones

Cuando ya has podido definir tu camino, decides compartirlo a tus allegados de más confianza, empezando casi siempre por el círculo de amigos mas cercano. Las reacciones son de lo más variado. Desde el “Ya lo sabia, no hay pex”, hasta el que te deja de hablar. Aunque a veces te parta el corazón que alguien no te hable por tu orientación, tu sigues adelante, sin importar lo que pase. Y, poco a poco se lo dices a la familia: Primos, tíos, hermanos y papas. Claro, no siempre en este orden, pero lo importante es declararte diferente.

Nivel 4: Salida al exterior
Ahora, como ya estas declarado, decides conocer gente como tu, que compartan esta cualidad. Lo más fácil: Internet. Exploras las salas de Chat gay, para buscar gente afín. Platicas interminables con tipos de todo el mundo. Te das cuenta de que hay mucho loco suelto por este lindo y hermoso planeta. Desde el closetero, hasta la loca que se vestirá de Cher hoy en la noche. De todo hay en la viña del señor. Aunque también vas a la zona gay de tu ciudad, “a ver como es”. La realidad es que andas de caliente y quieres tirarte la primero que se deje, y que te guste.

Nivel 5: El incendio interior
Tu líbido esta al 110% de su capacidad. Lo que buscas es satisfacer el instinto, solo eso. No amor, no compromiso, no cariño, solo sexo per se. Solo las sensaciones puras, nada mas. Coges con el primero que te encuentras, sin ningún remordimiento de conciencia, aunque claro, te cuidas, no vaya a ser que te pasen alguna ITS solo por tu calentura. Experimentas todos los roles sexuales, y algunas practicas parafilicas. En esta etapa es cuando muchos definimos nuestro rol sexual, y que practicas parafilicas nos agradan más.

Nivel 6: La energia que mueve al mundo

Y llega el momento en que conoces al “chico de tu vida”. Te enamoras como un loco, sientes mariposas en el estomago cada que lo vas a ver, es el hombre ideal para ti. Pero eso solo tu lo piensas, el tiene otros planes para su vida. Conoces el amor y el desamor, sabes lo que es una relación entre dos hombres. Pero la herida duele. Mucho, y por mas que haces, no puedes mitigar ese dolor. Pero sabes que algún día regresaras a tu estado anterior.

Nivel 7: Nómada de amor
Andas de relación en relación, unas mejores otras peores, pero es raro que alguna duela como la primera vez. No logras nada estable con nadie, y para ti esta bien, no hay ninguna prisa “Hay mas tiempo que vida” dicen por ahí, así que te aplicas este dicho, y sigues tu vida, así, de un modo tranquilo, y lastimando lo menos posible a los demás, pues tu bien sabes lo que se siente estar herido. Algunas veces terminas tu la relación, otras te terminan, pero no hay rencores, aunque no podrías llamar a muchos de tus ex por orgullo.

Nivel 8: Vivir

Te das cuenta que no es necesario estar con alguien para ser feliz, que simplemente viviendo la vida como mejor te acomoda logras una cierta estabilidad, aunque nunca dejas de añorar a un chico con el cual compartir penas y alegrías. Aprendes a vivir solo, a vivir por ti, y para ti, valoras a los amigos que has hecho en tu vida, y te sientes satisfecho con tu vida, contus amores y desamores. Logras un estado de paz increible

Nivel 9: El hogar
Encuentras a alguien que, si bien no es tu hombre ideal, tiene muchos matices que te agradan. Platicas de muchas cosas con el, te diviertes, y, aunque muchas veces no comparten los mismos gustos, sientes que se complementan perfectamente. Te sientes en paz con todo el mundo Te sientes unido con el. Encuentras el lugar al cual perteneces. Encuentras tu hogar

Notas importantes:
a) El nivel 1 puede presentarse o no, no hay gran diferencia
b) Del nivel 3 al nivel 6 pueden intercalarse entre ellos.
c) El ultimo nivel es el mas deseado, pero el de mas difícil acceso

viernes, julio 21, 2006

Y vuelve la burra al trigo

Como bien pueden imaginar, estoy algo molesto. Resulta que mis papas, ayer en la tarde platicando, salio el tema de las parejas. Yo les dije:

-Saben , me gustaría tener una relacion de pareja como la de ustedes. Y mi papa responde:

-Todo es cuestion de que encuentres a la mujer adecuada...

Obviamente, mi semblantre cambio, pues mi mama me pregunto que que tenia. Le dije que nada, pero estaba que me llevaba la chingada. ¿Hasta cuando entenderan que su hijo es homosexual? Se que necesitan terapia, pero la verdad es que ya dudo que un dia lo entiendan, lleven terapia o no.

En fin... C'est la vie!!!

lunes, junio 19, 2006

Marcha del orgullo

El sabdo me levante tarde, lo contraruio al año pasado. Limpie rapidamente mi cuarto, me bañe, me arregle lo mas discreto posible. Poco despues, acompañe a papa por la ropa a la lavanderia, y padamos por jamon y chorizo Me dispuse a desayunar y , antes de salir de casa, me pelee con mi papa por que estoy mucho tiempo lejos de casa.
Despues del berrinche, me dirigi al metro. En pleno anden, me cambie unos zapatos, incomodos, por mis viejos compañeros (tenian que estar en la marcha). Una jotita, me empezo a posar, y a mi me valio; estaba practicando las coreografias, muy fem ella. Yo mientras tanto, cantando "Deseos de cosas imposibles" de La Oreja de Van Gogh. Me baje en San Lazaro, para hacer mi conexion. Desde que vi a la jotita mencionada anteriormente, supuse que iba a la mercha, por lo cual celere el paso en el transborde, tratndo a toda prisa de perderla de vista e irme en un metro antes que ella. En el anden de la linea 1 (rosa), me encuentro a Jose, mi cuate que iba en Iztapalapa, y ahora va en Xochimilco. Me quede platicando con el, y asi, se me fue el metro de ventaja para perder a la jotita. Me siguio posando la desgraciada. Hice que Jose me abrazara, y como que se dio cuenta la maldita. Se retorcia cono un gusano al que le echan jugo de limon. Pues la pendeja, salio bufada, por culera
Llegando a insurgentes, recibi una llamada de Godric pues como iba tarde, todo mi plan de irme con los del MDS de la UAM-X se fue por la borda, asi qeu decidi ver en donde iba, para irnos junto con Manuel, y Lalo Irabien, y algunos otros bloggers. Para mi sorpresa, estaba tambien en insurgentes, asi que nos vimos rapidamente. De camino me encontre a mi migo Pakito, al cual hace mucho tiempo no veia, asi que pues nos saludamos, e hice las presentaciopnes de rutina. Fuimos al lugar de la cita, y no habia nadie, Jorge le echo una llma da a Manuel (mandarino, para los cuates), para ver en dodne estaba. Resulta que estaba del otro lado. Y ahi vamos a buscarlos. Lo encontramos, despues de 5 minutos de busqueda. Ahi vimos a Angel (ex Champiñon), y a un amigo suyo, Jorge, muy buen pedo. El sol caia a plomo, asi que decidi que debia quitarme mi camiseta. Y asi me fui un buen tramo. Vimos todos los carros alegoricos, a unos vaqueritos muy lindos, hasta a Miss Piggy vimos. Y no podian falñtar los de los 400 pueblos, que interceptaron la marcha, en pelotas, enseñanado sus vergüenzas. Recibi llamada de Mr. Lawyer para vernos, lo cual al final de cuentas, no se pudo hacer. Ya sera en otra ocasion. Seguimos el recorrido. Estuvo interesante. Antes de entrar a avenida Juarez resolvi irme en boxers. (estaba yo muy exhibicionista el sabado). Y asi fue, hasta que llegamos al zocalo. En Madero, casi no se podia pasar. Nos apretamos, entre trailers, y gente estaba imposible.
El detalle feo, lo puso una vieja, que dijo "esto es inmoral, como permiten las autoridades que se hagan tales cochinadas". Tengo dos testigos: Godric y Jorge.
En Madero tambien, recibi un mensaje de Carlos un amigo de la UAM-Azc. para ver si si habia ido, y vernos. Total, nos citamos en el Zocalo, y nos vimos. Iba con Usiel, un chico que quiere con el. No se por que no lo pela, si no esta feo. Pero bueno, el sabe por que. Despues de vernos, me puse mi camiseta y mis jeans (ya habia acabado la marcha, ¿no?)fuimos por una bebida a un 7Eleven de 16 de septiembre. Fue en el sefgundo, pues el primero estaba tascado. El segundo estaba mas leve, pero la cajera se trabo, y nos marco la cuenta como 4 veces... Regresamos al zocalo.
En el camino al super, yo me fui fregando a Carlos, como traia una camis de cierre se lo empece a bajar, y no apre hasta que lo deje con los pelos al aire... Se ve bien el muchahco asi... =P
Don Flavio, el blogger, empezo a convocar para irnos a comer comida china al barrio chino, el cual esta cerca del zocalo. Ahi nos alcanzarian don Imoq y su marido. Asi que me fui a comer con los bloggers, y ademas, Carlos acepto mi invitacion llevando a Usiel con el. Fue algo padtisimo. Nos agarro la lluvia camino a la comida, y se quito tambien. Es lo que no me gusta de las lluvias de verano llueve fortisimo... 5 minutos.
Llegamos al lugar, un buffet muy bueno, de hecho, me atasque bastante. Ahi anduvimos reunidos conversando de la vida, y haciendo chistosada y media hasta las 7:00 de la noche. Un dia esplendido, si me permiten decirlo.